jueves, 7 de abril de 2016

II JORNADAS DEL CENTRO DE PSICOANÁLISIS APLICADO EN MADRID


“Ganarse la vida”

Por Susana Genta

“Ganarse la vida”, titulo escogido para estas Jornadas, evoca
inmediatamente la idea de un trabajo, un esfuerzo.
Entendido en el plano de la pura necesidad, que tenemos que trabajar para vivir es algo de la experiencia de todos. Pero como nos dice Freud en “El malestar en la cultura”; “la inmensa mayoría sólo trabaja bajo el imperio de la necesidad, el trabajo es menospreciado como camino a la felicidad, el hombre no se precipita al él como fuente de goce….”.
Podemos tomar esta expresión en un sentido mas amplio y hacer de ella múltiples declinaciones.
Ganarse la vida puede ser la expresión de un sentimiento que se tiene de la vida. De un esfuerzo que experimenta el ser viviente en relación al goce de la vida.
En el texto antes mencionado, Freud concluye que “el plan de la creación no incluye el propósito de que el hombre sea feliz…. Nuestras facultades para la felicidad están ya limitadas por nuestra constitución…. En cambio nos es mucho menos difícil experimentar la desgracia. El sufrimiento nos amenaza por tres lados; desde el propio cuerpo condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin de las relaciones con los otros seres humanos”.
Sin duda, ganarse la vida, es un sentimiento adecuado a las limitadas posibilidades del hombre frente a las amenazas que le vienen de todos estos frentes.

En cada consulta que recibimos aparece la manera particular que en cada uno toma esta dificultad.
Sea en relación al trabajo, al amor,  la familia, los hijos , la relación con los otros en general, o bien con el propio cuerpo y ciertos afectos que lo desbordan. La vida se presenta como un reto, y en este sentido como algo que hay que ganarse, frente a todos los impasses que nos puede presentar.
Ganar dinero para costearse la vida puede ser para algunos la gran dificultad; para otros la dificultad puede ser tener pareja, o bien confrontarse a la maternidad o a la paternidad; o bien el infierno que para otros puede suponer la relación con los demás; así como un desorden en el propio cuerpo difícil de localizar.

Ninguna regla al respecto vale para todos. Lo cierto es que cada uno debe buscar por sí mismo la manera de arreglárselas con la vida.
Retomando nuevamente las palabras de Freud; “ Y en eso desempeña un papel determinante no sólo las circunstancias exteriores, sino la constitución psíquica  de cada individuo”.


Bibliografía:
E. Laurent “El sentimiento delirante de la vida”
J. A. Miller “Biología lacaniana”
S. Freud “El Malestar en la cultura”



Organiza CPA-M con la colaboración de Servicios Sociales del Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid
Fecha: 17 de mayo 2016.
Hora: de 09.30hs a 14hs
Lugar : Centro Cultural Puerta de Toledo.
Entrada gratuita previa inscripción limitada a profesionales y estudiantes del ámbito de los Servicios Sociales, Sanidad, Educación , Sociologia, Psiquiatría, Psicología , Psicoanálisis.
Enviar solicitud de inscripción indicando Nombre, email, trabajo actual a:

cpam@cpamadrid.net

miércoles, 30 de marzo de 2016

DEL ORGANISMO MUDO AL CUERPO DE LA PALABRA[1]

Por LIANA VELADO MORLA

“Lo que indico al hablar de la posición que puede ocupar el psicoanalista, es que actualmente es la única por la que el médico pueda mantener la originalidad de siempre de su posición, es decir, la de aquel que tiene que responder a una demanda de saber, aunque no puede hacerla más que llevando al sujeto a que se vuelva del lado opuesto a las ideas que emite para presentar esa demanda”
Lacan. J.”Psicoanálisis y Medicina.” En Intervenciones y Textos 2. Ed. Manantial.

 Cómo y cuándo deriva  el médico al paciente a otro especialista: 

 La derivación en la Atención primaria tanto en consulta ordinaria como en urgencias prehospitalarias que es donde trabajo es un hecho habitual. Se deriva cuando se precisa una prueba para hacer un diagnóstico y poder tratar la afección en concreto, cuando el mal del paciente supera las posibilidades de actuación del médico y también a veces por exigencia del paciente, lo cual suele ser motivo de conflicto entre el médico y el paciente.
Es un hecho habitual decía, pero no banal, ni para el que deriva ni para el derivado. Para algunos médicos es parte de la responsabilidad con su paciente, éste necesita estudios y tratamiento especializado y le deriva pero le acompaña en la enfermedad, no se olvida de él. Otros médicos viven la derivación con cierta sensación de fracaso y para otros es una liberación. Me decía un paciente médico, que estaba bien trabajando en el hospital desde que había aprendido el arte de derivar a los pacientes, pasarlos a una especialidad u otra, desprenderse de ellos. Los pacientes, por su parte suelen vivirlo reforzando su trasferencia al médico que sigue implicado en la derivación, o debilitándose o desapareciendo la misma en los otros casos, bien porque creen que su médico no sabe o bien porque se desentendió de ellos.
 La derivación es habitualmente a otro médico dentro del sistema. Si el paciente decide ir a un médico privado o de otro seguro a veces pide opinión a su médico. Para la mayoría de los  médicos, derivar a un paciente a otro médico fuera del sistema es difícil, no es éticamente aceptable y no se hace.

La derivación a Psiquiatría:

La derivación a Salud Mental para los médicos suele regirse por un protocolo. No hay duda cuando hay síntomas psicóticos, desencadenamientos graves, intentos de suicidio y si el paciente o la familia refieren conductas peligrosas. También si es necesaria una baja laboral. Pero la mayoría de los pacientes de nuestras consultas médicas llegan con presentaciones en las que el sufrimiento es referido al organismo: taquicardias, mareos, ahogos, malestar difuso, cefaleas, dolores repetidos y repartidos por el cuerpo, infecciones repetidas, crisis hipertensivas etc. Son más frecuentes estas presentaciones en las mujeres y en los hombres más frecuente las patologías derivadas de los excesos en la ingesta de drogas, por ejemplo.  -aunque algo está cambiando en estos modelos de presentación -. Muchos hombres y mujeres se presentan con un diagnóstico de ataque de ansiedad, ellos mismos lo nombran así. En todos esos casos la derivación es más complicada. Hay peticiones de pruebas, derivaciones a diferentes especialidades médicas, tratamiento con ansiolíticos y antidepresivos y finalmente derivación a Salud mental. Los pacientes siguen con los mismos síntomas u otros, pero sin estar concernidos en ellos. En algunos casos siguen haciendo peregrinación de una especialidad a otra y otros concluyen diciendo,” lo mío es psicológico” y ya está, sin ninguna subjetivación de su dolor.
Son derivaciones tapón, son derivaciones que forman parte del protocolo, que no cambian nada, es un mero cambio de médico, porque nadie se ocupa de escuchar lo que tiene que decir el paciente de su sufrimiento.
 En todas las formas de enfermar hay algo de lo que la medicina no se hace cargo y es de eso que no cesa de no escribirse que se manifiesta en el goce que habla en el cuerpo, que no es visible al ojo de la máquina, ni a la vista de la inspección del médico, ni a las respuestas de ningún cuestionario.
 La escucha de  la palabra que enganche algo del goce singular que hace síntoma, que hace pregunta, puede dar paso a una derivación de otro tipo. Es precisa la escucha y la interpretación para encontrar en el dicho algo del decir, escuchar la voz en las palabras para no quedar en el dicho y que en el organismo resuene el cuerpo, escuchar esa palabra que pueda resonar en el cuerpo del que paciente pueda hacerse cargo, que pueda aceptar que la palabra en algo afectó  a su cuerpo. Será un pequeño acto y habrá entonces una derivación que no será un mero cambio de profesional. Si esto no ocurre es tal vez mejor esperar a otra ocasión, esperar y atrapar la ocasión. Esta es la diferencia del psicoanálisis con la medicina en la derivación. Para la medicina es enviar al paciente a otro médico que tiene un conocimiento específico, o la técnica o los instrumentos tecnológicos de una afección concreta. Para el psicoanalista es un acto que provoca un cambio aunque sea pequeño en el paciente, es el acto que inaugura la transferencia, que toca su vertiente pulsional y que este dirige a otro lugar para ponerla al trabajo.
Más que de un conocimiento se trata de un cierto saber sobre el goce del cuerpo.
Me hago la pregunta si es posible para un médico no psicoanalista privarse de intentar eliminar el síntoma, cuando la formación y la presión de la práctica se dirige a ello, si le será posible favorecer o permitir que se abra la pregunta singular y derivar a Salud Mental.
 ¿Sería una medicina de inspiración lacaniana? No sé si eso es posible.
Hay algunos médicos no psicoanalistas que saben escuchar y respetar el sufrimiento del paciente y hacen derivaciones bajo transferencia a Salud Mental con otra perspectiva para el paciente.


Expondré unas viñetas de mi práctica:

Es un hombre joven, dice tener mareo como si flotara, constante, es lo primero que dice, pero añade que no viene por eso sino por dolor de garganta. Le pregunto desde cuando se marea y dice desde hace tres años. Empezó repentinamente, su médico le trató de vértigo, no mejoró nada,  le envió al hospital y le hicieron pruebas.
Todas las pruebas estaban bien y le envió al psiquiatra que le dio medicación y le pasó al psicólogo, este le dijo que “era de cervicales” y le derivó al traumatólogo que le dijo que las cervicales estaban bien. Su médico le derivó a otro psicólogo que después de un año sin mejoría le dijo que no podía hacer nada por él si había dejado de tomar la medicación que antes le había dado el psiquiatra. No quería tomar porque después de casi dos años no se sentía mejor con ella.
Insisto en la pregunta por su vida hace tres años y dice “trabajaba en negro”. Tomé ese significante “negro” y lo remarqué. A continuación habla de que su vida no fue buena en el pasado, su padre les abandonó cuando él era muy pequeño, la madre trabajó duro, él siempre solo, a los otros niños iba el padre a verles al futbol, a las reuniones del colegio, a recogerlos, etc. y él siempre solo, le avergonzaba un poco, se puso a llorar y me pidió disculpas porque nunca había hablado de eso y no sabía que le impresionaría así, se desconcertó un poco. En ese momento le ofrecí hablar de su sufrimiento en otro lugar, le derivé a psiquiatría y aceptó,  actualmente sigue el tratamiento  con un psicólogo y han cesado los trasvases de un lugar a otro.
El significante “negro”  resonó para él en algo e hizo cuerpo de ese organismo.

Otra viñeta de hace unos años:

Es una mujer que acude por ataques de ansiedad con frecuencia, me lo comenta una compañera y me dice que no quiere atenderla porque tuvo un problema con ella y le puso una reclamación.
La consulto yo, me habla del horror de la taquicardia, está segura que va a darle algo al corazón aunque los electrocardiogramas estén bien, me pregunta si no habrá una medicación preventiva. No duerme, los ansiolíticos no le hacen nada y ella no aguanta más.
Me quedo callada, en un momento deja de hablar, silencio de unos minutos que rompe ella  para decir que no entiende lo que pasa. Todo va bien, desde hace tiempo la mejor época de su vida, lo único que lamenta es que está preocupando a su hijo mayor que no se lo merece. Su hijo mayor es con quien viven su hijo menor y ella, es muy bueno, los acogió a los dos y trata muy bien a ambos, buscó colegio para el chico etc. Cuanto mejor los trata peor se pone ella. Ella abandonó a  su marido y sus dos hijos que quedaron con la suegra y se fue a otro país con otro hombre, no volvió a verlos hasta hace un año. Tuvo otro hijo que tiene 14 años, y es con el que ha vuelto, porque se rompió esa pareja quedando sin ningún recurso económico. El hijo mayor está casado tiene un buen trabajo y los acoge y ella no lo puede soportar.
Dice: hice lo mismo que mi madre que me abandono y se fue con otro hombre y no volvió. Llora, dice que su abuela la quiso siempre y la trató bien. La paciente relata que a de su madre nunca habló sino para decir que no la echaba de menos, creyó haberla olvidado pero hizo lo mismo que ella, acepta la derivación que le ofrezco en este punto, lo agradece porque tiene mucho que hablar.
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Bibliografía:
- Lacan.J. Seminario 23. El Sinthome. Paidós
- Lacan. J. Seminario 20 Aún. Paidós
- Lacan .J. Seminario 19. ...Au pire. Paidós




[1] Ponencia presentada en la mesa “¿Qué conviene derivar?” de la 4ª Jornada de la Red Psicoanálisis y Medicina “El difícil arte de conversar con el paciente” que tuvo lugar el 16 de octubre de 2015 en Barcelona.

lunes, 14 de marzo de 2016

El trabajo con los médicos desde un Centro de Salut Mental: Un intento de introducir la subjetividad[1]

 Por Dolors Arasanz

    Desde el Centro de Salud Mental Infanto Juvenil se sostienen de forma mensual unas reuniones de trabajo con los pediatras y enfermeras de los diversos ambulatorios de la zona. En dichas reuniones se trabaja sobre los casos  que aquellos consideran son susceptibles de ser atendidos en el Centro de Salud Mental. El encuentro de los profesionales médicos con los profesionales de la salud mental pretende compartir dos saberes que están en juego en el sujeto, estableciendo las relaciones existentes  entre psiquismo y cuerpo.
    Se pretende que la conversación mantenida produzca un efecto en el acto de la derivación, tanto en su dimensión de acto como en el de la priorización que se le supone necesaria.
       En el trabajo que hacemos sobre los casos se trata de introducir la lógica del caso por caso, en un intento de responder a aquello que de particular emerge en cada uno, con la pretensión de promover una reflexión que ubique en primer plano la subjetividad. Es, en este sentido, una práctica opuesta a la práctica del protocolo que supone un borramiento del sujeto y un rechazo a toda subjetividad. En mi presentación, que abordaré con el relato de una viñeta clínica, intentaré mostrar el trabajo que se lleva a cabo sobre  los casos tal como son planteados en los encuentros, donde se dimensiona su particularidad y aquello que se plantea como el motivo de la derivación.

        Jacques Lacan en su conferencia Psicoanálisis y Medicina (1966) señala al respecto de la posición que puede ocupar el psicoanalista en el encuentro con el médico  “es la única desde dónde el médico puede mantener la originalidad de siempre de  su posición, es decir, la de aquel que tiene que responder a una demanda de saber, aunque sólo se pueda hacer llevando al sujeto a dirigirse hacia el lado opuesto a las ideas que emite para presentar esa demanda”.[2] Esta dimensión de una escucha que no está toda en lo que el sujeto dice, es lo que entiendo se pretende dimensionar y visualizar en la conversación que se mantiene sobre los casos.
    En el caso que voy a desarrollar pretendo mostrar cómo algunos pacientes generan un elevado grado de inquietud en los profesionales, que desencadena la urgencia de la derivación, a veces con criterios que no responden a la necesidad del caso.
    El concepto de urgencia desde el punto de vista de nuestra práctica clínica se distingue netamente del punto de vista del profesional médico. En el caso que presentaré la decisión para la derivación urgente al Centro de Salud Mental, fue tomada según un criterio que atendía más a una práctica de protocolo, donde se suponía que la joven podía desarrollar un trastorno alimentario severo si no se intervenía a tiempo. Esta misma suposición hacía creer que la joven había llegado a un límite tras el cual se evidenciaba ese riesgo. La urgencia médica así  entendida suponía la urgencia de la restitución de la salud mental.

    Se hace necesario marcar una diferencia en relación a este discurso.
    Desde el punto de vista clínico la urgencia subjetiva es aquella que se presenta como una irrupción sintomática con un intenso malestar del sujeto donde la angustia está presente. A partir de ahí nuestra orientación determinará trabajar con el malestar del sujeto más allá del trastorno que padezca. Se tratará de conseguir que eso que le aqueja pueda convertirse en una demanda que oriente su trabajo. Ese malestar y esa demanda se distinguirán seguramente de aquello que el profesional médico argumentó para indicar la derivación.
    Fundamentalmente en la conversación mantenida respecto al caso se trató de señalar que no había del lado de la sujeto ningún tipo de demanda, lo que significaba que las condiciones de posibilidad para su abordaje se verían seriamente puestas en duda. Veremos de todas formas como escuchar el decir de la sujeto en un segundo momento, permitió la abertura de un brecha.
   Por lo tanto desde el punto de vista clínico no se podía considerar una urgencia y desde el punto de vista médico había quedado claro que la joven no sufría ninguna alteración orgánica que hubiera podido justificar un ingreso en una unidad hospitalaria.  Se trataba entonces de introducir una pausa, atender a la joven sin urgencia, escuchar su decir para captar el alcance de su malestar, dirigir una acción que posibilitara la constitución de una demanda de tratamiento, donde lo que aparece en primer plano es la división subjetiva.  El caso:

“Mejor cogerlo a tiempo”
    M es una chica de 15 años. En el primer encuentro que los profesionales del Centro de salud mantenemos  con la pediatra, ésta relata el motivo por el que ha tomado la decisión de derivarla al Centro de Salud Mental. Nos cuenta que ha recibido en su consulta a una  joven acompañada de su madre. M ha manifestado recientemente (a la madre) que desde un tiempo come poco, con la manifiesta intención de adelgazarse. Se ha conocido que tira los bocadillos del desayuno, y que sufrió un episodio de desvanecimiento por el que tuvo que acudir a un servicio de urgencias. La pediatra se muestra muy preocupada por la actitud que M. ha demostrado tener en la consulta, afirmando que seguirá con su régimen restrictivo hasta que no  consiga tener el peso que desea.  Después de realizar una exploración física y constatar que no existen signos físicos alarmantes (sólo se constata una pérdida de peso no demasiado significativa) la pediatra le propone que siga el régimen indicado por ella, del cual se realizará un seguimiento. M se niega a seguir ningún tipo de indicación y asegura que no necesita la ayuda que le es propuesta.
     La pediatra nos cuenta que la derivó con carácter urgente porque consideró que lo que le ocurría a M “hay que cogerlo a tiempo”, piensa que podría presentar un trastorno alimentario y que hay que intervenir a tiempo para que eso no ocurra. Conversamos sobre esta cuestión, llamamos la atención sobre la significación de “cogerlo a tiempo” idea que proviene de una práctica médica en relación a una afección orgánica. Se destaca que no se puede establecer un paralelismo entre coger a tiempo una enfermedad orgánica que ha empezado a mostrar signos evidentes, y ese mismo concepto en relación a un trastorno psíquico. 
    Paralelamente acordamos que derivar a M es una buena decisión, hay que escucharla, nada de lo dicho hasta ese momento puede determinar ningún tipo de trastorno ni muchos menos predecirlo. Concluimos por otro lado, que no era necesaria una atención calificada de urgente.
    La primera visita con M  no resulta fácil. Se presenta muy irritada manifestando que había acudido porque la madre la había obligado. En relación al motivo por el que había sido derivada, afirma que había estado comiendo menos porque quería adelgazar hasta conseguir el peso deseado. Se muestra muy irritada por la consulta, manifiesta que no entiende porque todos quieran ayudarla, afirma que su cuerpo no le gusta y que piensa mantener su idea de seguir un estricto régimen a su manera. Pido su consentimiento para escuchar a la madre. Ella afirma y sale del despacho.
     La madre refiere que M se muestra desde un tiempo retraída, se encierra en su habitación, la ve triste y presenta repentinos cambios de humor. Al respecto de la cuestión alimentaria dice que efectivamente había empezado cierta restricción y que supo recientemente que no se comía el bocadillo del desayuno. Cuenta a su vez que M bajó de peso aunque no de forma alarmante y asimismo que no había sufrido ninguna alteración física. En relación al motivo que causa la derivación la madre no se muestra alarmada.
     Después de este primer encuentro invito a M a una nueva entrevista atendiendo a ciertas cuestiones que entiendo podría desplegar conmigo, es una propuesta que podía no funcionar pero M acepta.
    Sorprendentemente en la segunda visita, a la que acude sola, se presenta en una posición del todo diferente. Dice haber estado pensado que probablemente le ocurren cosas de las que  quisiera hablar. Señala que todo su malestar empezó la vez en que mirándose al espejo pensó que no se gustaba. Recuerda la fecha y el lugar en que eso ocurrió (hace dos años). Se vio mal y ya entonces empezó a comer menos. Ella deseaba cambiar de imagen independientemente de lo que le dijeran los demás. Se mantiene en la creencia de que nunca gustará a un ningún chico, y le pesa reconocer que tiene un carácter agrio por el que a menudo las amigas la rechazan.  Es así que mantiene pocas relaciones y que a menudo se siente sola. Añade que a veces se siente muy distinta a todos los demás y que esa sensación le causa una gran desazón.
    Es así como  M empieza a desplegar sus significaciones y su malestar.
    En el siguiente encuentro en el ambulatorio tuvimos una breve conversación, para indicar que se había empezado a atender a M y para aliviar la alarma que había generado. Acordamos que la pediatra no volvería sobre la cuestión del régimen, había que sostener que M empezara su particular recorrido sobre su malestar.


   




[1] Ponencia presentada en la mesa “¿Qué conviene derivar?” de la 4ª Jornada de la Red Psicoanálisis y Medicina “El difícil arte de conversar con el paciente” que tuvo lugar el 16 de octubre de 2015 en Barcelona.
[2] Lacan, J. "Psicoanálisis y medicina" en Intervenciones y textos 1. Ed. Manantial

lunes, 29 de febrero de 2016

TENEMOS QUE HABLAR. ENCUENTRO EN BARCELONA.

Tenemos que hablar
Fecha: 5 de marzo de 2016 de 11 a 13 de la mañana
Lugar: Sección Clínica de Barcelona
 Via Laietana, 64 2º2ª  -  Barcelona
 
LA COMPASIÓN ¿UN ARMA DE DOBLE FILO?

La vocación moral de la medicina hace de la compasión un concepto privilegiado y nada sencillo. La compasión expresa la conciencia frente el sufrimiento ajeno y la voluntad de remediarlo. Sin embargo, el compasivo puede quedar atrapado en el espejismo de su ideal, de su propio dolor o en dinámicas de poder no previstas. Igualmente, el que sufre puede encontrarse identificado sin remedio a una posición de víctima. 

Para tratar estas cuestiones os proponemos transitar desde la dialéctica entre Hofmiler y el Dr. Cóndor en la novela “La impaciencia del corazón” de Stephan Zweig hasta la relación que se establece entre Philippe  y Driss  en el film  “Intocable” de Olivier Nakache y Eric Toledano.
Trataremos de cernir un poco mejor de qué se trata y cómo se puede operar frente al sufrimiento de los pacientes, a partir de la ética del psicoanálisis y con una referencia filosófica. Nos dirigiremos al texto de Joan-Carles Mèlich,  Ética de la compasión,  con el que podremos acercarnos a la diferencia entre la moral de la compasión y una ética compasiva.
PROGRAMA
10.30
Recepción
11.00
Apertura: Araceli Teixidó
11.05
Ética, compasión y cuidado Joan-Carles Mèlich
La pasión de la com-pasión (en la clínica hoy)  Belén Maside
El sujeto intocable de la compasión Silvia Grases
Coordinación: Araceli Teixidó
12.00
Se abrirá la conversación con los asistentes
12.55
Conclusiones y clausura: Silvia Grases

Bibliografía

ü  Joan-Carles Mèlich, Ética de la compasión Herder. Barcelona, 2010
ü  Stephan Zweig, La impaciencia del corazón Acantilado. Barcelona, 2006
ü  Intocable película de Olivier Nakache y Eric Toledano. Francia, 2011
ü  Sigmund Freud, El malestar en la cultura Amorrortu. Buenos Aires, 1986
ü  Jacques Lacan Seminario 7. La ética del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires, 1997

Comité organización
Silvia Grases y Araceli Teixidó (responsable)

Inscripciones
Enviar boletín de inscripción y comprobante del ingreso a redpsicoaymed@gmail.com
Colaboración en los gastos:
Ingresar 5 € a ASOCIACION POROS ES81 2100 0900 9002 1134 4331
Ponentes
Silvia Grases Mondelo
Psicoanalista miembro de la ELP y la AMP. Psicóloga clínica responsable del Servicio de Psicología de la Asociación Catalana de Hemofilia. Miembro fundador y directora de la Asociación Eba (anorexias y síntomas alimentarios).

Belén Maside Oliete
Enfermera especialista en salud mental. Servicio de psiquiatría, unidad de hospitalización de agudos en Hospital Clínic de Barcelona. Máster en bioética. Miembro del CEA, Complejo Hospitalario Juan Canalejo, A Coruña. Psicoanalista, socia de la Sede de la ELP en A Coruña.

Joan-Carles Mèlich
 Licenciado en Filosofía y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor de Antropología y Filosofía de la Educación. Autor de diversas obras de filosofía, ética y educación.

Araceli Teixidó
Psicoanalista miembro de la ELP y la AMP. Psicóloga clínica en el Hospital Sant Jaume en Calella, Barcelona. Co-coordinadora de la Red Psicoanalisis y Medicina (ICF). Responsable del Grupo de Investigación “Sufrimiento, cuerpo y palabra en medicina” de la SCB del ICF.



La Red Psicoanálisis y Medicina está inscrita en el Instituto del Campo Freudiano

martes, 9 de febrero de 2016

Ciclo sobre el Psicoanálisis Aplicado en las Institucion

El DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS SOBRE PSICOANALISIS APLICADO DEL NUCEP (DEPA-NUCEP) y el CENTRO DE PSICOANALISIS APLICADO (CPA-MADRID)

El psicoanálisis no siempre se ha desarrollado en el marco clásico de la consulta. El mismo Freud impulsó a principios del siglo pasado la creación de centros de atención psicoanalítica gratuita por toda Europa, a partir de la experiencia del tratamiento a los soldados traumatizados en la primera guerra mundial.

Más recientemente, la orientación lacaniana ha permitido una multiplicación y diversificación de los modos de encuentro con un psicoanalista. Incluso más allá de los dispositivos en los que un profesional orientado por el psicoanálisis puede ejercer su trabajo, como un Centro de Salud, de Servicios Sociales, de cuidados especializados, un Hospital, o un Centro educativo, este nuevo milenio arranca con nuevas invenciones fruto de la experiencia acumulada por el psicoanálisis. La Red Asistencial 11-M fue puesta en marcha en Madrid hace ya más de un década para la atención de los afectados por el traumatismo tras los atentados de Atocha; el CPCT de Madrid, Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamiento, funcionó durante varios años para prestar atención psicoanalítica de forma gratuita y limitada en el tiempo a todo aquél que lo demandó; y más recientemente, el CPA-Madrid, que desarrolla un proyecto similar en un espacio cedido por el ayuntamiento de Madrid, son sólo algunos ejemplos próximos y recientes de que es posible inventar nuevas formas de encuentro con un psicoanalista en la ciudad. Por otro lado, existen en Madrid y en otras ciudades de España y Europa otros dispositivos y experiencias apasionantes de las que podemos aprender mucho, por el modo en que desarrollan su trabajo, por la forma en la que han surgido y se mantienen, por las relaciones que han establecido en sus ciudades con otros interlocutores y por las investigaciones clínicas que nos transmiten a partir de su encuentro con las formas actuales del malestar. Queremos acercar todo este amplio abanico de dispositivos y experiencias clínicas e institucionales a este nuevo espacio.

Cada sesión del ciclo constará de tres tiempos:
En el primero, un miembro del equipo del CPA-Madrid presentará un caso atendido en este dispositivo, siguiendo el eje de las pasadas Jornadas que tuvieron por tema:  “De la precariedad social a la precariedad subjetiva”.
En el segundo tiempo, un colega invitado procedente de otra ciudad nos transmitirá el funcionamiento del dispositivo en el que trabaja, e ilustrará con un caso su clínica.
Por último, un colega de la ciudad de Madrid intervendrá para hacer lo propio a partir de su experiencia institucional en un Centro público o privado.

CALENDARIO
Este ciclo se desarrollará en cuatro sesiones, en las mañanas de los sábados 9 de Abril, 28 de Mayo, 18 y 25 de Junio de 2016, de 10 a 13.30 horas.
Sábado 9 de Abril
Araceli Fuentes (
CPA) , Eugenio Díaz (FCJ), Silvia Nieto (APyV)
Sábado 28 de Mayo
Susana Genta (
CPA), Mónica Marin (CPBI Centro Psicoanalítico de Bilbao), Susana Carro (Ecoute)
Sábado 18 de Junio
Ivana Maffrand (
CPA), Manuel Fernández Blanco (CCFC), Ana Castaño (CSM Moratalaz)
Sábado 25 de Junio
Gabriela Medin (
CPA), Jesús Sebastián (Fundación Atención Temprana), Antonio Carrero (Stage Courtil yCPA).

RESPONSABLES DEL CICLO
Andrés Borderías. Docente del Nucep. Director del CPA-Madrid. Responsable del DEPA-Nucep. Coordinador del ciclo.
Araceli Fuentes. Docente del Nucep. Miembro del equipo del CPA-Madrid. Responsable del DEPA-Nucep.
Colaboradores, miembros del equipo del CPA-M: Susana Genta, Ivana Maffrand, Gabriela Medin, Esperanza Molleda. Antonio Carrero (Stage en el CPA-Madrid).

PARTICIPANTES
Araceli Fuentes
Psicoanalista, miembro de la ELP. Docente del NUCEP. Miembro del equipo clínico del CPA-Madrid. Psicóloga.
Eugenio Díaz
Psicoanalista, miembro de la ELP. Director del Área Social de la Fundación Cassià Just. Responsable de programas para adolescencia. Coordinador de la Red de infancia y adolescencia del Ayuntamiento de Cornellá. Psicólogo clínico.
Silvia Nieto
Psicoanalista, miembro de la ELP. Responsable de un Equipo de atención a personas con enfermedad mental grave y familiares, de la Asociación Psiquiatría y Vida. Psicóloga clínica.
Susana Genta
Psicoanalista, miembro de la ELP. Miembro del equipo clínico del CPA-Madrid. Psicóloga clínica.
Mónica Marín
Psicoanalista, miembro de la ELP. Co-coordinadora del Instituto del Campo Freudiano-España. Directora del Centro de Psicoanálisis Bilbao. Psicóloga clínica.
Susana Carro
Psicoanalista, miembro de la ELP. Directora del Centro Psicoterapéutico “Ecoute”. Psicóloga clínica.
Ivana Maffrand
Psicoanalista, miembro de la ELP. Miembro del equipo clínico del CPA-Madrid. Psicóloga clínica.
Manuel Fernández Blanco
Psicoanalista, miembro de la ELP. Docente del ICF. Director de la Clínica del Campo Freudiano de A Coruña. Psicólogo clínico en la Unidad de Salud Mental del Hospital Teresa Herrera, A Coruña.
Ana Castaño
Psicoanalista, miembro de la ELP. Jefa de Servicios de Salud Mental de Moratalaz-Vicálvaro. Psiquiatra.
Gabriela Medín
Psicoanalista, miembro de la ELP. Miembro del equipo clínico del CPA-M. Psicóloga clínica.
Jesús Sebastián
Psicoanalista, miembro de la ELP. Director Gerente de la Fundación Atención Temprana-Aragón. Médico. Máster en gestión de Servicios Sociales.
Antonio Carrero
Psicoanalista. Socio de la Sede de Madrid de la ELP. Stage en Le Courtil. Actualmente realiza un Stage en el CPA-Madrid. Psicólogo clínico.

LUGAR
El ciclo se desarrollará en el NUCEP.
HORARIO
Horario de las sesiones del ciclo de 10 a 13,30 de la mañana.
HONORARIOS
60€ para todo el ciclo.
20€ para un encuentro del ciclo, limitado a la existencia plazas.
Plazas limitadas. Información en la secretaría del NUCEP (+34 91 559 14 87)

INSCRIPCIONES EN:







lunes, 1 de febrero de 2016

CUANDO EL PACIENTE ES UN NIÑO. [1]

Por Miguel Ángel Vázquez.

I. Una cuestión preliminar.
En mi opinión, en el complejo entramado de la sanidad actual, cuando un paciente va a visitar a un profesional, una cuestión previa sería localizar a  los intervinientes, para que se pueda producir una relación clínica y no una mera transacción.
Me parece que para el profesional de sanidad es útil localizar la demanda del paciente, lo que está en juego para él más allá de la enfermedad médica que encontramos en su historial. Su demanda se origina en un lugar diferente de aquel en el que se localiza su enfermedad. Para ello hay que preguntar directamente al paciente aceptando su versión. La conversación es  el medio.
No se trata de que el profesional tenga que conocer los entresijos del funcionamiento psíquico, se trata de dar lugar en su tarea  a esta dimensión de la escucha que supone un sujeto más allá de su enfermedad médica. Es una cuestión de posición  que conlleva una disposición que tiene efectos en la práctica.
 También me parece importante dar unas coordenadas al paciente que le permitan localizar al profesional en el gran entramado: quien les atiende, lo que puede encontrar en esa consulta y lo que no; los márgenes de su acción.
A menudo son preguntas obvias que efectúan un corte respecto al sobreentendido que circula en los protocolos de que ya sabemos de qué se trata y lo que hay que hacer. Da un lugar a la palabra dicha por el propio paciente, a su versión y sitúa la posición y la oferta de quien le atiende, que de esta manera es menos anónimo. Es un corte a la deriva protocolaria. Se abre ahí un espacio para el encuentro que es donde la responsabilidad y la transferencia se fraguan. No es un una cuestión de tiempo, es una cuestión de posición que sitúa las coordenadas de un encuentro posible. 



II. Cuando el paciente es un niño.
1. Una primera cuestión cuando el paciente es un niño es que la demanda es diferida, son los padres o cuidadores los que la hacen. Esto hace intervenir otras variables. Por ejemplo, la forma en la que los  padres presentan los síntomas del hijo están mediatizadas por el lugar que este hijo ocupa para ellos o el tipo de vínculo  que cada uno ha establecido con él. Esto afecta a su demanda, a cómo dan la información al sanitario y a cómo interpretan la que reciben. Ahora hay muchos tipos de familias y eso es también un factor a tomar en cuenta.
-       Manuel es  un niño con una PCI (tetraparesia espástica) que se produjo en el nacimiento. Puede andar pero con mucha dificultad. Su funcionamiento cognitivo está conservado. Era el primer hijo. Este acontecimiento del nacimiento y la discapacidad evidente no pudo ser asumida. El hijo quedó eclipsado detrás de un objetivo que comandó la vida familiar: que el niño pudiera andar y fuera un niño normal, en el sentido de hacer lo que los demás. La función de este objetivo no fue tanto el desarrollo del propio hijo como el intento de recomponer la imagen del  niño que no fue. Un largo recorrido por servicios médicos, cirujanos, tratamientos, etc. Toda la vida giraba alrededor de esto. El niño intentó adaptarse a esta imagen añorada del hijo esperado por los padres y esto tuvo consecuencias para él, no pudo constituir una identidad propia.

Esta viñeta pone de relieve cómo en la demanda el sujeto está incluido. Cuando el paciente es un niño, al ser una demanda diferida,  es la subjetividad de los padres la que está implicada. En este caso, en la medida en que para la madre no pudo ser asumida la enfermedad del hijo que la había dañado de una forma particular. La enfermedad y la tarea rehabilitadora se constituyeron en el leit motiv de su vida. El niño estaba incluido en este proyecto pero a título de objeto. Su enfermedad  era la referencia y  ningún otro rasgo más allá de ella  le permitió diferenciarse como sujeto.

2. Desde esta perspectiva que toma en cuenta la subjetividad, una segunda cuestión me parece pertinente, cómo informar al paciente. La clínica basada en la evidencia  tiende a equiparar la verdad al dato médico, incluso al dato probabilístico cuando hablamos de pronósticos. Eso es necesario en el ámbito profesional médico en el que el objeto (la referencia) es el organismo,  pero es  impropio cuando lo que está en juego es el cuerpo, en tanto está articulado al modo de vida del paciente y su experiencia. Por esto no se trata tanto de comunicar resultados como de hablar, conversar, humanizar el dato. Eso equivale a ser prudentes, pues en general no sabemos mucho del paciente.

Encuentro a padres cuyos hijos tuvieron un nacimiento con complicaciones importantes y que a menudo, recibieron pronósticos funestos de muerte o graves lesiones. Para los padres los hijos suelen estar vinculados a un proyecto de vida y recibir informaciones como éstas dañan ese delicado tejido. En algunos casos --no es tan raro-- el niño se salvó o no quedaron secuelas; lo salvaron los mismos que anunciaron prematuramente su muerte o vida vegetativa. Cuando los padres recuperan al hijo tienen dificultades para volver a incluirlo en el proyecto de vida inicial y desvincularse del impacto del hijo muerto.

3. Por último, una tercera cuestión se refiere propiamente a los niños de los que los psicoanalistas lacanianos decimos que son sujetos de pleno derecho. En tanto tales tienen una experiencia propia de las cosas que les incumben. Una parte de lo que les pasa está mediatizado por la  dependencia con sus padres, su Otro de referencia, pero también son sujetos de experiencia, seres vivos que se las tienen que arreglar con aquello que como tales experimentan.
Los niños también responden y lo hacen a su manera: muchos no tiene la palabra como instrumento o cuando la tienen su enunciación  no está totalmente construida  para defender su causa.  Sin embargo, responden de formas diversas, con sus enunciados, su actividad, su movimiento, sus conductas y fundamentalmente sus objetos y sus juegos. Es interesante tener algunos juguetes a su alcance en la consulta.
Hay que preguntar al niño. Y sobre todo hay que escucharlo con una atención flotante y tomar en cuenta sus respuestas. Unas viñetas para poner de relieve las respuestas del niño:

-       Una madre me habla en una primera entrevista de los problemas de su hijo de 6 años que ha sido tomado como rehén en medio de las disputas entre sus padres separados. No esta presente en la entrevista pero sí su hermano menor de unos 2 ½ años. Está en su carrito callado, parece tranquilo, no interrumpe. Está metido en su juego. Mientras la madre habla de las disputas y las amenazas, él se dedica a golpear violentamente entre sí los dos cochecitos que tiene en sus manos. No hay angustia en su expresión, es un juego. En un momento, la madre hace una relación de los implicados y no lo incluye. Sale entonces de su aparente indiferencia y dice  “yo también estoy”.
-       Marcos, es un niño prematuro nacido de un parto gemelar. De los dos él era el bueno y el otro reclamaba la atención de los padres permanentemente. En un momento percibieron que Marcos no avanzaba en su desarrollo motor, le costó mantener la cabeza, adquirir la sedestación, no gateaba,…, todo esto cuenta del lado del déficit. Tenía menos de un año. Sin embargo algo sorprendió a los padres, algo que el niño hizo por sí mismo; fue una respuesta activa en el contexto de un cuadro deficitario: un día los metieron en la bañera juntos, uno frente al otro como solían hacer para el baño. Entonces Marcos se giró sobre sí y  se puso de espaldas  al hermano rechazando esa situación. Poco después cuando aprendió a desplazarse, se iba a culadas de la habitación en la que estaban los cuatro rehusando así el contacto con los otros.
Pienso que este gesto de Marcos nos sirve para mostrar como un niño
incluso a una temprana edad, tiene una experiencia de las cosas que le incumben y responde. En un cuadro deficitario como este, en el que el niño no alcanza los hitos del desarrollo, encontramos respuestas activas que suponen que entre lo que es contable: signos, síntomas, indicadores, etc. y lo que nos encontramos en la clínica, hay algo que no es del orden de lo contable pero sí es eficiente respecto a los resultados: me refiero a la interpretación del propio sujeto.





[1] Ponencia presentada en la mesa “¿De qué se habla con el médico? ¿A qué debe responder?” de la 4ª Jornada de la Red Psicoanálisis y Medicina “El difícil arte de conversar con el paciente” que tuvo lugar el 16 de octubre de 2015 en Barcelona.